La formación de los seminaristas
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- Categoría: D. Pablo Ormazábal
Si el sacerdote no se forma bien tanto intelectualmente como en la vida espiritual, ¿qué va a enseñar a los fieles a él encomendados por la Iglesia?, nos pregunta D. Pablo Ormazábal, sacerdote de la Diócesis de San Sebastián (España). Nuestro mundo está perdiendo a una gran velocidad la capacidad de razonar, de actuar moralmente, de saber distinguir el bien del mal, por ello, tanto los profesores del seminario como los seminaristas deben aprovechar el tiempo y formar bien sus conciencias para ser antorchas que, en medio de esta oscuridad, iluminen y enseñen al hombre el camino hacia la única Verdad.
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Debido a la disminución de vocaciones sacerdotales, existe el miedo a la desaparición del sacerdocio, y esta preocupación nos hace preguntarnos: ¿La Iglesia puede prescindir de los sacerdotes? D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», nos responde: «Sin sacerdotes no hay sacramentos». Solo el sacerdote puede consagrar y absolverte de tus pecados para que recuperes la gracia santificante. Son transmisores directos de la gracia de Dios, es Cristo quien actúa a través de ellos. Por esto, tenemos que rezar, insistentemente, para que aquellos que están destinados por Dios para este ministerio respondan por el bien de sus propias almas y de las almas que Dios quiere poner en sus manos.
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