La ordenación no da la perfección
- Detalles
- Categoría: D. Fernando Altolaguirre
La ordenación sacerdotal, nos explica D. Fernando Altolaguirre, sacerdote de la Diócesis de San Sebastián (España), no es el final de la formación del presbítero, ni le libera de la lucha espiritual. Además, el sacerdote sigue siendo humano y, por lo tanto, limitado. Pero es cierto que, a partir de la ordenación, cuenta con el auxilio de la gracia de Dios de forma predilecta, ya que es «otro Cristo en la tierra». D. Fernando nos explica cómo debe vivir un sacerdote y cuál debe ser el centro de su vida para que su ministerio no se mundanice.
-
Hoy, debido a la escasez de vocaciones sacerdotales, la cantidad de actividad pastoral que tienen que atender los sacerdotes es desbordante. Dentro de esta situación, el mayor riesgo que corre el sacerdote es acabar en un activismo sin descanso con la posible consecuencia de terminar olvidándose de lo más importante: Dios. Para que esto no suceda, D. Carlos Bou Aliaga, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, ve innegociable hacer diariamente un rato de adoración ante el Santísimo Sacramento, a ser posible a primera hora de la mañana, para ver delante del Señor lo que realmente Él le está pidiendo. Haciendo esto, el sacerdote se asegura actuar siempre según la voluntad de Dios y ayudará mucho más que si se apoyara solo en sus propias fuerzas.
VER TODOS LOS
PODCASTSESCUCHA Y DESCARGA 


