El Señor me fue puliendo
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- Categoría: D. Fernando Altolaguirre
D. Fernando Altolaguirre, sacerdote de la diócesis de San Sebastián (España), proviene de una familia tradicional católica, no excesivamente religiosa ni comprometida, que acudía a los actos de la Iglesia más por cumplimiento que por una convicción de fe. Pero como para Dios no hay nada imposible, esta fe sin fundamento no fue un impedimento para mostrar a D. Fernando cuál era su voluntad sobre él. A los 19 años, Dios le habló claramente, y él, sin perder el tiempo, comenzó su discernimiento vocacional. Después de dos años entró en el seminario y fue ordenado el 17 mayo de 2003.
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Debido a la disminución de vocaciones sacerdotales, existe el miedo a la desaparición del sacerdocio, y esta preocupación nos hace preguntarnos: ¿La Iglesia puede prescindir de los sacerdotes? D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», nos responde: «Sin sacerdotes no hay sacramentos». Solo el sacerdote puede consagrar y absolverte de tus pecados para que recuperes la gracia santificante. Son transmisores directos de la gracia de Dios, es Cristo quien actúa a través de ellos. Por esto, tenemos que rezar, insistentemente, para que aquellos que están destinados por Dios para este ministerio respondan por el bien de sus propias almas y de las almas que Dios quiere poner en sus manos.
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