Un regalo para la humanidad
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- Categoría: D. José María Escudero, mCR
El sacerdocio no fue instituido solo para beneficio de la Iglesia, sino para auxiliar las necesidades de toda la Humanidad. El P. José María Escudero, Misionero de Cristo Rey, personalmente, de entre todas las misiones encomendadas al sacerdote, destaca dos: ser otro Cristo y llevar cuantas más almas posibles a Dios. Para lo primero es necesario hacerse cada día más pequeño, para que el Señor pueda crecer en el alma del sacerdote y así ser vivo reflejo de Dios. Y para salvar almas, el P. José María, ve importantísima la unión con Dios, por medio de la oración y los sacramentos, para amar como Él ama.
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Debido a la disminución de vocaciones sacerdotales, existe el miedo a la desaparición del sacerdocio, y esta preocupación nos hace preguntarnos: ¿La Iglesia puede prescindir de los sacerdotes? D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», nos responde: «Sin sacerdotes no hay sacramentos». Solo el sacerdote puede consagrar y absolverte de tus pecados para que recuperes la gracia santificante. Son transmisores directos de la gracia de Dios, es Cristo quien actúa a través de ellos. Por esto, tenemos que rezar, insistentemente, para que aquellos que están destinados por Dios para este ministerio respondan por el bien de sus propias almas y de las almas que Dios quiere poner en sus manos.
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