El amor del Corazón de Jesús
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- Categoría: D. Santiago Arellano
D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», no deja de asombrarse de las gracias que Dios, a través del don sacerdotal, derrama sobre las almas. El Señor ha dejado sobre las manos limitadas del sacerdote la guía de su rebaño y la administración de los sacramentos para que las almas puedan santificarse. Ante esta importante misión, D. Santiago pide humildemente a todos los oyentes que recen por los sacerdotes para que no se despisten de su misión y se mantengan fieles a Dios hasta el final.
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Debido a la disminución de vocaciones sacerdotales, existe el miedo a la desaparición del sacerdocio, y esta preocupación nos hace preguntarnos: ¿La Iglesia puede prescindir de los sacerdotes? D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», nos responde: «Sin sacerdotes no hay sacramentos». Solo el sacerdote puede consagrar y absolverte de tus pecados para que recuperes la gracia santificante. Son transmisores directos de la gracia de Dios, es Cristo quien actúa a través de ellos. Por esto, tenemos que rezar, insistentemente, para que aquellos que están destinados por Dios para este ministerio respondan por el bien de sus propias almas y de las almas que Dios quiere poner en sus manos.
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