Mi alma buscaba la Verdad
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- Categoría: D. Luis F. Ochoa de Aranda
D. Luis F. Ochoa de Aranda, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), desde los dieciocho años había sacado a Dios de su vida para poder vivir como él quería. Una vez terminados los estudios universitarios, por temas de trabajo, siempre andaba viajando de un lugar a otro. Durante una estancia en México recibió la noticia de la muerte de su hermano. Fue un momento muy doloroso que le obligó a parar en seco y a hacer un exhaustivo examen de su vida. Este acontecimiento le hizo reavivar la necesidad de encontrar la verdad, el sentido último de la vida. Después de desechar todo lo que el mundo le proponía como verdad y que realmente no lo era, se encontró finalmente con la única Verdad: Jesucristo.
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Debido a la disminución de vocaciones sacerdotales, existe el miedo a la desaparición del sacerdocio, y esta preocupación nos hace preguntarnos: ¿La Iglesia puede prescindir de los sacerdotes? D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», nos responde: «Sin sacerdotes no hay sacramentos». Solo el sacerdote puede consagrar y absolverte de tus pecados para que recuperes la gracia santificante. Son transmisores directos de la gracia de Dios, es Cristo quien actúa a través de ellos. Por esto, tenemos que rezar, insistentemente, para que aquellos que están destinados por Dios para este ministerio respondan por el bien de sus propias almas y de las almas que Dios quiere poner en sus manos.
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