Una alabanza hacia el Cielo
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- Categoría: D. Ángel Villaplana
El día de su ordenación sacerdotal, D. Ángel Villaplana, sacerdote diocesano de Getafe (Madrid, España), se comprometió a rezar todos los días por la Iglesia mediante la Liturgia de las Horas. Gracias a esta oración –que enriquece el alma con salmos, lecturas y meditaciones de los santos–, D. Ángel ha tenido la experiencia de descubrir la riqueza de la Iglesia, palpando que Cristo está verdaderamente presente en ella. Estos momentos de «saber parar y volver la mirada hacia el Señor», le han protegido y salvado de entrar en el activismo, para poder elevar una alabanza al Cielo y a dar gloria a Dios con toda la Iglesia.
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Debido a la disminución de vocaciones sacerdotales, existe el miedo a la desaparición del sacerdocio, y esta preocupación nos hace preguntarnos: ¿La Iglesia puede prescindir de los sacerdotes? D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», nos responde: «Sin sacerdotes no hay sacramentos». Solo el sacerdote puede consagrar y absolverte de tus pecados para que recuperes la gracia santificante. Son transmisores directos de la gracia de Dios, es Cristo quien actúa a través de ellos. Por esto, tenemos que rezar, insistentemente, para que aquellos que están destinados por Dios para este ministerio respondan por el bien de sus propias almas y de las almas que Dios quiere poner en sus manos.
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