Mi cruz no la llevo solo
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- Categoría: P. Augustin Kalamba
Hace diez años que el P. Augustin Kalamba, sacerdote de la Archidiócesis de Kananga (República Democrática del Congo) fue ordenado sacerdote. Durante este tiempo, ha podido comprobar que el sacerdote tiene infinidad de debilidades, pero, a pesar de eso, si imita verdaderamente a Jesucristo y se agarra a la cruz, al final de su vida serán recompensados todos los esfuerzos realizados. El P. Augustin es feliz porque sabe que nunca está solo. El Señor sale siempre a su encuentro para ayudarle a afrontar las dificultades de cada jornada.
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Hoy, debido a la escasez de vocaciones sacerdotales, la cantidad de actividad pastoral que tienen que atender los sacerdotes es desbordante. Dentro de esta situación, el mayor riesgo que corre el sacerdote es acabar en un activismo sin descanso con la posible consecuencia de terminar olvidándose de lo más importante: Dios. Para que esto no suceda, D. Carlos Bou Aliaga, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, ve innegociable hacer diariamente un rato de adoración ante el Santísimo Sacramento, a ser posible a primera hora de la mañana, para ver delante del Señor lo que realmente Él le está pidiendo. Haciendo esto, el sacerdote se asegura actuar siempre según la voluntad de Dios y ayudará mucho más que si se apoyara solo en sus propias fuerzas.
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