Las manos de Cristo
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- Categoría: D. Alberto Morante
D. Alberto Morante —sacerdote diocesano de Alcalá de Henares (Madrid, España)— fue ordenado presbítero el 18 de mayo de 2002. Nos cuenta cómo vivió el día de su ordenación, qué fue lo que más le impresionó de esa ceremonia en la que entró como diácono y salió como sacerdote. Recuerda a todos los seminaristas y matrimonios que el día en que reciben el sacramento del matrimonio y del orden sacerdotal, deben vivirlo intensamente, porque es el cimiento de todo lo que se va a construir después. «Yo caeré, yo me cansaré, pero Él no. Él permanece fiel».
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Debido a la disminución de vocaciones sacerdotales, existe el miedo a la desaparición del sacerdocio, y esta preocupación nos hace preguntarnos: ¿La Iglesia puede prescindir de los sacerdotes? D. Santiago Arellano, sacerdote de la «Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón», nos responde: «Sin sacerdotes no hay sacramentos». Solo el sacerdote puede consagrar y absolverte de tus pecados para que recuperes la gracia santificante. Son transmisores directos de la gracia de Dios, es Cristo quien actúa a través de ellos. Por esto, tenemos que rezar, insistentemente, para que aquellos que están destinados por Dios para este ministerio respondan por el bien de sus propias almas y de las almas que Dios quiere poner en sus manos.
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