La llamada de Dios es constante 2/7
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- Categoría: D. José Luis Morrás-Etayo
Desde que era pequeño D. José Luis sabía que tenía que ser sacerdote, pero fue en la universidad cuando empezó a sentir la llamada más fuerte. Nos cuenta cómo el Señor no dejó de insistir hasta que obtuvo la respuesta deseada, un sí incondicional. Además, nos habla de cómo su relación con el Señor y la ayuda que recibía en la dirección espiritual fueron lo que le mantuvieron en el buen camino hasta que entró en el Seminario.
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Hoy, debido a la escasez de vocaciones sacerdotales, la cantidad de actividad pastoral que tienen que atender los sacerdotes es desbordante. Dentro de esta situación, el mayor riesgo que corre el sacerdote es acabar en un activismo sin descanso con la posible consecuencia de terminar olvidándose de lo más importante: Dios. Para que esto no suceda, D. Carlos Bou Aliaga, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, ve innegociable hacer diariamente un rato de adoración ante el Santísimo Sacramento, a ser posible a primera hora de la mañana, para ver delante del Señor lo que realmente Él le está pidiendo. Haciendo esto, el sacerdote se asegura actuar siempre según la voluntad de Dios y ayudará mucho más que si se apoyara solo en sus propias fuerzas.
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